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Sofia Coppola, ovacionada en Venecia
[EFE] Venecia, Italia. La cineasta estadounidense Sofia Coppola volvió a deslumbrar ayer en la Mostra gracias a esa rara habilidad suya, la languidez cinematográfica, que alcanza su máxima expresión en “Somewhere” , interpretada por Stephen Dorff y en la que sigue haciéndose eco del lamento de los que lo tienen todo.
Con su habitual gesto de desagrado y hablando para el cuello blanco de una camisa de rayas azules, la pequeña de los Coppola enfoca con muy buen gusto una historia en la que un actor, Johnny Marco, insatisfecho con sus toneladas de fama, busca reencontrarse a través de la relación con su hija, interpretada por Elle Fanning.
“Me interesa mirar a las personas en sus momentos de transición”, explicó la directora de “Lost in Translation”, “se tienen que aislar del mundo y entrar en contacto con la soledad” .
A lo que Dorff, manso y a la vez espléndido en su papel, añadió que “la soledad llega al actor cada vez que acaba una película”.
Tras el infantil acercamiento al compromiso social realizado ayer por Julian Schnabel, nadie reprochó hoy a Coppola su honesto elitismo al retratar, en tiempos de crisis, el lamento de quienes nunca han cocido un espagueti.
Y mientras se estarán preparando ya los fastos para su fiesta con Marc Jacos y con “Maria Antonieta” como penúltima pieza cinematográfica, la cineasta sigue exhibiendo sin pudor y con genialidad y sutileza el punto de vista de la “pobre niña rica”.
Y así, su buen ojo para la música, su talento para la composición y su atmósfera se funden en una estructura narrativa casi invisible, pero que sin embargo mantiene con vigor a la película en las alturas del mejor cine.
La segunda cinta a competición fue la francesa “Happy Few”, de Antony Cordier, que, por el contrario, se abona a la multitud al filmar un cuarteto sexual y amoroso entre los actores Marina Fois, Elodie Bouchez, Roschdy Zem y Nicolás Duvauchellex.
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